Un viaje en grupo inolvidable al alma de China, donde el pasado milenario y la modernidad más audaz se entrelazan.
Desde el vibrante corazón de Shanghái, entre templos y rascacielos, volamos hacia los silencios verdes de Longsheng, donde las terrazas de arroz dibujan un mosaico eterno y las etnias Yao y Zhuang conservan su sonrisa ancestral. Caminamos entre aldeas suspendidas en el tiempo y navegamos el mítico río Li, envueltos por los montes kársticos de Yangshuo. En Xi’an, nos reciben los inmóviles pero eternos Guerreros de Terracota, custodios del Imperio. Y al final, la majestuosa Gran Muralla, solitaria, nos invita a perdernos en su historia.
Una ruta activa y poética, que une trekking, cultura y naturaleza en una travesía para viajeros con alma curiosa y espíritu caminante.
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