Sin picnic en el Monte Kenya o cómo romper la monotonía de la vida

Sin picnic en el Monte Kenya o cómo romper la monotonía de la vida


Hace unos meses andaba por las alturas del Monte Kenya junto con mi compañero Adolfo Morales Caballero. A tan sólo 3 grados al sur del Ecuador una cordillera enigmática se alza sobre las tierras africanas y algunas de sus cimas sobrepasan los cinco mil metros. 

Nos habíamos propuesto atravesar toda la cordillera en 5 días y ascender a una de sus cimas, la Punta Lenana, de 4.985 m. Rafael, un kenyata viejo conocido de Alventus&AñosLuz nos preparó todo lo necesario y junto con el guía Charles, un cocinero y varios porteadores nos sumergimos en la magnífica cordillera. Caminamos desde Chogoria a Old Moses Camp en una travesía formidable a través de selvas, praderas y alta montaña hasta coronar la cima. Nos acompañaron las nubes algodonosas y erráticas, las enigmáticas lobelias y los senecios, que parecen gigantes en retirada, ríos saltarines, lagos, pajarillos de colores, algunos grandes herbívoros salvajes y varios monos gruñones. También el viento, el frío y el sol del Ecuador, llegando al final, casi destrozados, al campamento de Old Moses. 


Días después encontré un curioso librito titulado: “No hay picnic en el Monte Kenya: una fuga arriesgada y una peligrosa escalada”. Su autor, Felipe Benuzzi, escribió un libro de su aventura en la montaña. Felice era prisionero de guerra en 1942 en un campo de concentración británico situado en Nanyuki, en Kenya. Benuzzi, alpinista italiano, propuso a dos compatriotas escaparse del campo y escalar la montaña. Enzo, Giuán y Benuzzi escaparon casi con lo puesto y en 20 días lograron la hazaña de poner la bandera italiana en la cima de la Punta Lenana. Regresaron escuálidos y hambrientos, prefiriendo volver al campamento y ser represaliados que vagar por Africa a merced de los leones y los hipopótamos. Nadie se creyó la hazaña pero días más tarde unos alpinistas británicos encontraron la bandera de Italia en la cima de la montaña. El comandante del campo les levantó el castigo y agradeció su “esfuerzo deportivo”. Benuzzi, años más tarde fue diplomático italiano en Kenya y volvió a escalar el monte en 1974. ¿Por qué se le ocurrió la loca aventura de escaparse de un campo de prisioneros y escalar el Kenya? – le preguntó un periodista.– “La única manera de romper la monotonía de la vida es inventar y asumir riesgos”, contestó.


 Monte Kenya, Octubre 2017
 Jerez, Febrero 2018.
 Texto y fotos. © Faustino Rodríguez Quintanilla

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