Nos alojamos en el Salette Hotel. La entrada tiene buena pinta pero un corredor largo nos va a depositar en el hotel más cutre en lo que llevamos de viaje.
Siempre me han llamado la atención las puertas de algunas de las casas de las villas y pueblos del Atlas.
“A decir verdad y pensándolo bien, su destino no era en realidad la Guayana venezolana, su auténtico destino era el país de las fantasías y de los sueños: ese lejano en concreto país al que todo ser humano aspira a llegar algún día.”
Nos espera el tren, el expreso de la Compañía Ferroviaria Oriental, 20 horas de trayecto desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, hasta la frontera con Brasil.
¿Qué quiere usted? He crecido salvaje como las hierbas y necesito la acción, la acción continua.